viernes, 5 de junio de 2015












Infecciones urinarias


En las personas sanas, la orina de la vejiga es estéril; no hay bacterias ni otros microorganismos infecciosos presentes. El conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo (uretra) no tiene tampoco bacterias, o contiene muy pocas, por lo que no es posible que causen infección. Sin embargo, cualquier parte de las vías urinarias puede infectarse por distintas causas, y entonces se produce una infección urinaria.
La importancia de las infecciones urinarias radica no solo en su frecuencia, sino también en el riesgo que entrañan de originar otras alteraciones, como extensión de la infección, lesión renal progresiva e irreversible, y recurrencias, cuyo tratamiento y prevención resultan a menudo difíciles.
 Se pueden distinguir distintos tipos de infecciones urinarias:
    Resultado de imagen para infecciones urinarias
  • Bacteriuria: bacterias en la orina, que puede ser asintomática, si dos cultivos de orina consecutivos son positivos en un paciente sin síntomas.
  • Infecciones del tracto urinario (ITU) inferior: comprenden la cistitis (infección de la vejiga), la uretritis (infección de la uretra), la prostatitis (infección de la próstata) y la orquiepididimitis (infección de los conductos encargados de la formación y excreción del semen).
  • Infecciones del tracto urinario superior: incluye, entre otras afecciones, la pielonefritis aguda; en estos casos la infección alcanza a uno o a ambos riñones.
  • Infecciones urinarias no complicadas: en pacientes con una vía urinaria estructural y funcionalmente normal. Comprende las cistitis y las pielonefritis no complicadas en mujeres jóvenes y sin otras patologías.
  • Infecciones urinarias complicadas: sobre vías urinarias con alteraciones anatómicas o en su funcionamiento, individuos con alteraciones metabólicas, inmunodepresión, o con la participación de patógenos inusuales o resistentes. Las infecciones urinarias en los niños, en los varones y en las embarazadas se deben considerar como complicadas.
  • Infecciones urinarias recurrentes: puede tratarse de recidivas (mismo agente causante), o de reinfecciones (distinto agente causante).
  • Infección urinaria crónica: persistencia del mismo microorganismo durante meses o años, con recidivas tras los tratamientos.

Incidencia de las infecciones urinarias



La frecuencia de la bacteriuria asintomática y de la ITU (infección del tracto urinario) dependen del sexo y de la edad.
En las mujeres adultas la incidencia va a depender de la edad, de la actividad sexual y del método anticonceptivo empleado. Entre el 1 y el 3% de las mujeres con edades entre 15 y 24 años presentan una bacteriuria; incrementándose la incidencia cada década de vida un 2%.
Al menos un 40% de las mujeres presentarán una ITU a lo largo de su vida. Las mujeres embarazadas tienen una prevalencia de bacteriuria del 4-10%, y un 60% de ellas desarrollan una infección del tracto urinario si no son tratadas, y un tercio una pielonefritis. En el posparto también es frecuente la ITU, y un 30% presentan alteraciones en las pruebas de imagen compatibles con pielonefritis crónica.
Tras la infancia la infección del tracto urinario es muy infrecuente en los varones, incrementándose tras el inicio de la patología prostática. La prevalencia de la ITU en varones sanos de 70 años alcanza un 3,5%.



Síntomas de una infección urinaria



Estas son las infecciones urinarias más comunes y sus síntomas:
Cistitis
La clínica básica de la cistitis es la sensación repentina de tener que orinar urgentemente, el dolor-escozor al orinar, la incontinencia, y el dolor en la zona del pubis. Sin embargo, no es frecuente que haya fiebre. La orina pierde su color claro y se puede volver maloliente y sanguinolenta.
Uretritis
Se debe pensar en ella cuando se trata de un paciente joven con dolor al orinar, de aparición solapada, o de más de una semana de duración, si existe el antecedente de cambio reciente de pareja sexual, la pareja tuvo una uretritis, o se trata de una persona promiscua. En las mujeres cursa con flujo vaginal aumentado, y en los hombres con secreción exudativa uretral.
Vaginitis
La vaginitis se caracteriza por flujo vaginal de características anormales, dolor en las relaciones sexuales y picor genital. No suele haber bacterias en la orina.
Prostatitis aguda bacteriana
Mujer con cistitisFiebre elevada, escalofríos y afectación del estado general. Este tipo de prostatitis puede acompañarse de síntomas de cistitis, síntomas de obstrucción uretral (dificultad para iniciar la micción, chorro intermitente, goteo postmiccional), y dolor o molestias en región perineal. En el tacto rectal la próstata está aumentada de tamaño y es dolorosa.
Prostatitis crónica bacteriana
Infección recurrente por el mismo microorganismo. El episodio inicial puede estar relacionado con el antecedente de manipulación urológica (como por ejemplo con pruebas diagnósticas). Entre los episodios de infección pueden existir molestias en pelvis o en región perineal, dolor al orinar, o bacteriuria asintomática. No suelen tener episodios previos de prostatitis aguda y el tacto rectal es normal.
Prostatodinia (dolor pélvico crónico)
Dolor o molestias en la región perineal de más de tres meses de evolución, que a veces se dirige a la zona posterior de la pelvis, al recto, a la zona suprapúbica y a los genitales externos. También puede presentar dolor al orinar, necesidad de orinar frecuentemente, y en ocasiones de forma urgente, disminución del flujo de la orina, o la salida de sangre junto con el semen. El tacto rectal también es normal.
Pielonefritis
La clínica típica de fiebre, dolor lumbar y síntomas de infección urinaria aguda se presenta en un 60% de los casos. También puede acompañarse de náuseas, vómitos e, incluso, diarrea. El dolor puede irradiarse a distintas zonas abdominales y hasta inguinales. En ocasiones, los síntomas de infección de vías bajas preceden a la fiebre y al resto del cuadro de pielonefritis en uno o dos días.

Diagnóstico de una infección urinaria



  • Tiras reactivas: para saber rápidamente si hay o no posible infección mediante distintas reacciones químicas.
  • Cultivo de orina: la probabilidad de detectar la ITU es mayor cuanto más próximo al lugar de producción de la orina se recoja la muestra, por eso es muy importante la técnica de recogida de la orina; debe limpiarse la zona genital, si es mujer, abriendo los labios mayores y pasando una esponja humedecida en agua. Se debe recoger el chorro medio de la micción. Si el paciente es portador de sonda se realiza con aguja y jeringa tras desinfectar el sitio de punción. Se debe tomar la muestra del final de la micción y tras masaje prostático cuando hay sospecha de prostatitis. Debe enviarse inmediatamente al laboratorio.
  • Hemograma y bioquímica: puede ayudar en la diferenciación de ITU de vías altas y bajas, fundamentalmente en ancianos con pocos síntomas y ausencia de fiebre.
    Diagnóstico de una infección urinaria
  • Hemocultivos: está indicado ante la sospecha de pielonefritis aguda o prostatitis aguda en pacientes que requieran hospitalización.
  • Pruebas de imagen: están indicadas en los menores de 5 años que han padecido más de un episodio, en la mujer con ITU recurrente o patología urológica asociada, en el varón, cuando no hay respuesta al tratamiento antibiótico, en pacientes graves o inmunodeprimidos, o cuando se sospecha una complicación.
  • Radiografía simple de abdomen: es la primera exploración que se debe realizar; es conveniente si existe sospecha de cálculos, o si el paciente es diabético y presenta pielonefritis grave, entre otras razones.
  • Ecografía abdominal: se trata de la prueba de imagen más utilizada. Es fundamental para descartar dilataciones por cálculos o tumores, o complicaciones.
  • TAC: la tomografía axial computerizada es la técnica más sensible para la detección de anomalías renales causadas por la infección y delimitar la extensión de la enfermedad.
  • Urografía intravenosa: es la técnica más útil para descartar lesiones del sistema colector y los uréteres.
  • Cistouretrografía: permite evaluar la existencia del reflujo de orina hacia la vejiga.

Una historia clínica y exploración física adecuadas aportan los datos suficientes para llegar al diagnóstico de si existe o no infección urinaria en la mayor parte de los casos. Es necesaria la positividad del urocultivo para confirmar el diagnóstico. Dentro de las pruebas complementarias destacan:
  • El cultivo de orina es una de las mejores pruebas, pero aún así puede dar posibles falsos negativos, debido a tratamientos antibióticos, fase temprana de la infección, eficacia de la eliminación de bacterias por el efecto de arrastre de la orina, micción reciente, obstrucción uretral…

Tratamiento de una infección urinaria



Tratamiento de una infección urinariaA veces se requieren analgésicos, aunque el tratamiento antibiótico eficaz controla rápidamente la disuria (dolor al orinar) producida por la infección.
Una persona que padezca una infección urinaria debe asegurarse una buena hidratación; hay que beber agua, ya que puede ayudar a prevenir las cistitis, porque el chorro de orina expulsa muchas bacterias de la vejiga, y las defensas naturales del organismo, siempre y cuando estén en buenas condiciones (es decir, no haya inmunodepresión como en enfermedades crónicas como la diabetes o debido a la toma de medicamentos como antibióticos), eliminan las bacterias restantes.
En la mujer embarazada se realizan las pruebas durante el embarazo en la primera visita prenatal, y se repiten a las 28 semanas si existe historia de ITUs de repetición. Además, hay que tener en cuenta que toda bacteriuria (incluidas las asintomáticas) deben ser tratadas en las embarazadas con una duración entre siete y 10 días de tratamiento.
En las infecciones urinarias, independientemente del tipo que sean, el médico valorará el fármaco necesario para su tratamiento. Si la causa es bacteriana se prescribirá un antibiótico, si el causante de la infección es un hongo (como la cándida) se prescribirá un antifúngico, y en caso de tratarse de un virus (como el herpes) se prescribirá un antivírico.
Normalmente las infecciones urinarias se controlan de forma ambulatoria, y la medicación prescrita se toma en casa por vía oral (el tiempo del tratamiento suele ser inferior a las dos semanas, pero depende del tipo de infección, del microorganismo causante, y del fármaco elegido por el médico), pero si hay complicaciones o la infección está avanzada puede ser necesario el ingreso hospitalario.




Prevención de infecciones urinarias
  • Mantener una higiene íntima adecuada. A la hora de realizar la limpieza de los genitales, es importante hacerlo de adelante hacia atrás para no arrastrar bacterias desde la zona rectal a la uretra, y enseñar a las niñas para que lo hagan correctamente.
    Prevención de infecciones urinarias
  • Beber suficiente líquido para favorecer la diuresis, y así limitar la proliferación de bacterias.
  • Miccionar con frecuencia y vaciar completamente la vejiga, porque de esta forma se obstaculiza el crecimiento de los gérmenes presentes en este órgano.
  • Orinar antes y después del coito. Al mantener relaciones sexuales aumentan las posibilidades de que las bacterias pasen a la uretra, y la micción favorece su elimanción.
  • Evitar el uso de espermicidas. Estos productos influyen sobre la concentración de lactobacilus en la vagina, alterando el pH y favoreciendo la colonización de patógenos.
  • Tomar arándanos rojos, o cualquier otro alimento que mantenga un pH ácido en la orina, como aquellos ricos envitamina C -por ejemplo zumo de naranja-, porque dificulta que las bacterias se adhieran a las paredes de la vejiga. 
  • En vacaciones, recuerda que no es conveniente permanecer con el bañador mojado, y que es bueno orinar después del baño en piscinas o ríos.
  • Las mujeres que sufren con frecuencia infecciones urinarias pueden ser tratadas mediante la administración prolongada de pequeñas dosis de antibióticos para prevenir las recidivas.
  • También puede recomendarse profilaxis (la toma de antibióticos para prevenir) a los varones con prostatitiscrónica, y a los enfermos que vayan a someterse a la extracción de la próstata.

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